Guillermo Cabrera

A un ídolo

Guillermo Cabrera fue lo que muchos llamarían el criminal más grande del siglo 21. Para nosotros, prófugos de la justicia y las cadenas eléctricas, que brindan una horrenda tortura cada día a nuestras mentes, el fue el último héroe de este planeta. Escribo aquí pues quizás este sea nuestro ultimo día, y como tal, pienso dejar algo para cuando no vuelva a despertar.

Guillermo fue un ecologista que trabajó toda su vida por restaurar la naturaleza en un mundo que día a día plasmaba fuego y metal sobre ella. Tenía gran afición por las plantas, y recogía de cada una virtudes que nadie se imaginaría. Siempre luchó por lograr que se respetara la vida, y fue así como fue a caer preso, después de denunciar a una empresa por envenenar el suelo de un bosque que querían depredar. A pesar de tener pruebas concretas de que esto ocurría, la empresa salió vencedora, evidente corrupción que, a esas alturas, ya era aceptada por la gente.

Diez años en cárcel fue su condena, y también la de sus carceleros. A pesar de que siempre había sido muy humano en su forma de pensar, todos esos años preso fueron una constante acumulación de odio contra la sociedad, que preferían babear cemento sobre el mundo, mientras mentía y engañaba aceleradamente para seguir engordando sus cachetes contra su cerebro. Al salir de la cárcel, se encerró en su casa he hizo de ella un laboratorio. Ahí comenzó a experimentar todo tipo de cosas con sus plantas, incluso se cortó un dedo y trato de reemplazarlo con una raíz de árbol, lo que evidentemente no resultó. Todos pensaron que se había vuelto loco, pero la verdad es que su cabeza nunca había funcionado mejor. Finalmente obtuvo resultados que le gustaron al haber estado a punto de morir por el polen de una flor que el había creado genéticamente. Siguió experimentando, haciendo que el polen cause una muerte casi instantánea, y agilizó el proceso de la planta, además logró que creciera en enredaderas.

Finalmente se decidió a llevar su invención como regalo a sus carceleros, cuando recién salían los primeros brotes. En tres meses habían crecido considerablemente las enredaderas, y finalmente florecieron, dando muerte a todos quienes entraban a la cárcel. Siguió creciendo la planta a una enorme velocidad, llegando a destruir y asesinar una ciudad entera. Guillermo había creado un monstruo, y lo celebraba cada día, pues el renacimiento de la naturaleza vendría de su creación. Una vez destruida la ciudad, el ejército se encargó de destruir la enredadera, y sin embargo si quedaba algún brote vivo volvía a crecer. Guillermo fue arrestado una vez más, con cadena perpetua, dejando una gran cantidad de conocimiento en su casa, el cual contenía soluciones para muchas cosas en este mundo, soluciones que a nadie le interesan, pues los problemas son su negocio. Aquí, querido lector, te dejamos el legado de Guillermo, sus estudios, su vida, y sus semillas, quizás nuestra última esperanza de salvación, y probablemente la tuya, adiós amigo.

Una respuesta to “Guillermo Cabrera”

  1. pasé por aqui compa, pa q no digas q sólo te comentan en el subliminal, lei algo ahi, media trifulca q tienen los giles y se calientan con weás de esa indole :S

    oye, esa enrredadera parece ser la cura de todos los males, es mas efectivo q una pistola, es q aveces dan ganas d dispararle a alguien.

    chao

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